Madre María Auxiliadora, hoy es sábado 1 de agosto, primer día de un mes completamente nuevo que se abre ante mí como una página en blanco llena de posibilidades todavía sin escribir.
Julio quedó atrás con sus propias lecciones —las que agradezco y también las que me costaron más de lo esperado— y hoy quiero comenzar este mes contigo, con la misma fe fresca de cualquier nuevo comienzo.
Gracias, Madre, por todo lo que julio me enseñó.
Por la paciencia que tuve que ejercitar en los días difíciles, por la gratitud que aprendí a nombrar en los días buenos, y por permitirme llegar a este primer sábado de agosto con la experiencia de un mes completo ya recorrido.
Que esa sabiduría acumulada me acompañe bien en este nuevo período que hoy comienza, sin que tenga que repetir los mismos errores ni cargar con el mismo peso que ya debería haber soltado.
Auxiliadora querida, te pido que este mes de agosto esté marcado por tu protección constante en cada área de mi vida.
Cuida mi salud física y emocional, para que el cansancio acumulado de julio encuentre en agosto un espacio real de recuperación.
Cuida mi estabilidad económica, para que este mes traiga la provisión necesaria y quizás también alguna sorpresa financiera que hoy ni siquiera imagino.
Cuida mis relaciones más importantes, para que la comunicación fluya con más paciencia y menos malentendidos que los que a veces enturbiaron julio.
Que cada semana de agosto traiga sus propias gracias particulares, Madre.
Que pueda vivir estos treinta y un días nuevos con la misma dedicación y fe que intento sostener siempre, sin que la rutina apague el entusiasmo con el que hoy, primer sábado del mes, decido comenzar.
Ayúdame a no desperdiciar esta oportunidad de reinicio que un primer día de mes ofrece de manera tan concreta y tan poco aprovechada la mayoría de las veces.
Virgen María, acompaña también a mi familia en este primer día de agosto.
Que cada uno de los míos comience este mes con renovada esperanza y buena disposición, sin cargar tensiones de julio que ya no tienen razón de seguir presentes.
Que este sábado sea, para todos en mi hogar, un verdadero punto de reinicio hacia algo mejor —más sano, más tranquilo, más lleno de fe compartida.
Madre, bendice este sábado 1 de agosto, primer día de este nuevo mes que hoy comienza.
Que su energía inicial no se apague en la segunda semana, sino que se sostenga con tu ayuda hasta el último día de agosto. Amén.
Enviado por: Esperanza Paz (México).
Sábado 1 de agosto, primera página del mes — Recíbela con María Auxiliadora