Oración a Jesús de la Divina Misericordia 3 de la Tarde Por la Familia, el Trabajo y los que Sufren

Oración a Jesús de la Divina Misericordia 3 de la Tarde Por la Familia, el Trabajo y los que Sufren.

Hoy viernes, cuando el reloj marca las tres de la tarde, me detengo en este instante sagrado que tú mismo señalaste como la hora de tu infinita misericordia, ese momento en que tu corazón abierto en la cruz derrama sobre el mundo entero todo el amor, la gracia y el perdón que brotan de tu inmensa bondad, y aquí estoy, con el alma desnuda y las manos juntas, acercándome a ti, Jesús de la Divina Misericordia, sabiendo que no necesito palabras rebuscadas para ser escuchado, porque tú conoces cada latido, cada deseo y cada necesidad que habita en lo más profundo de mi ser.

Te pido primero por mí, por todo lo que soy y todo lo que me falta; ante tu luz que todo lo revela, reconozco mis errores, mis debilidades y mis pecados, esas cosas que me alejan de tu camino y ensucian el espejo donde podría reflejar tu rostro, y te suplico con toda la fuerza de mi fe que derrames sobre mí tu misericordia sin límites, que borres cada falta, que limpie mi corazón y transforma mis pensamientos y mis actos, para que poco a poco pueda llegar a ser digno de tu mirada llena de amor, digno de que escuches mis súplicas, digno de recibir tu inmenso cariño y esas bendiciones que solo tú puedes dar, y que son el sustento de mi vida y la alegría de mi espíritu.

Te entrego también, uno a uno, a todos los que forman parte de mi vida y de mi amor: a mi familia entera, esos seres que tú mismo me has regalado como regalo precioso, a mis seres queridos que caminan a mi lado o que están lejos, a mi hijo que es la luz de mis ojos y la esperanza de mi corazón, a mi esposo que comparte conmigo el camino, las cargas y las alegrías; te pido que cubras a cada uno con el manto de tu protección, que llenes nuestros días de paz, de comprensión y de cariño, que hagas de nuestro hogar y de nuestra casa un lugar donde siempre habite tu presencia, donde reine la armonía, donde se respete y se ame, y donde cada uno de nosotros encuentre refugio, consuelo y fuerza para seguir adelante.

Te ruego también por mi empleo y por mi trabajo, ese medio que nos permite llevar el sustento, crecer como personas y servir a los demás; bendice cada esfuerzo, cada hora dedicada, cada idea y cada paso que doy en esta tarea, haz que sea digna, honesta y fructífera, que no falte lo necesario en nuestra mesa ni en nuestras vidas, y que a través de lo que hago cada día, pueda reflejar tu bondad y tu amor, siendo útil para quienes me rodean y agradecido por cada oportunidad que tú me das.

No quiero pedir solo para mí y para los míos, porque tu misericordia es para todos y yo quiero ser parte de esa cadena de amor que tú construyes; por eso te suplico por todos los que sufren en cualquier forma, los que llevan cargas que parecen demasiado pesadas, los que sienten soledad, dolor o desesperanza; por los que aún no te conocen o no creen en ti, abre sus ojos y sus corazones, deja que sientan tu cercanía y tu cariño, para que también ellos puedan encontrar la paz que da tu presencia.

Te llevo en mi oración a los niños, tan pequeños y tan vulnerables, cuídalos, protégelos, dales un camino lleno de luz, amor y seguridad; a los jóvenes que están buscando su rumbo, dales sabiduría, fuerza y buenos ejemplos para construir una vida buena y digna; a los ancianos, que han caminado mucho y llevan tanta sabiduría y experiencia, acompáñalos, consuélalos y haz que se sientan siempre queridos y valorados.

Te pido con todo mi ser por las mujeres que son cabeza de familia, que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de sacar adelante a los suyos, dales fortaleza, recursos y mucha paz; por las mujeres que sufren maltrato, que son heridas en su cuerpo o en su espíritu, libéralas de todo daño, devuélveles su dignidad, su seguridad y su alegría, y haz que encuentren ayuda, protección y amor verdadero.

Y finalmente, te ruego por todos los más débiles, los que no tienen voz, los que son olvidados, los que no tienen quien ore por ellos; derrama sobre ellos tu misericordia especial, hazte presente en sus vidas, sé su apoyo, su refugio y su esperanza, y que todos nosotros, al verlos, sepamos ser tus manos, tus pies y tu corazón para llevarles tu amor y tu ayuda. Jesús de la Divina Misericordia, confío plenamente en ti, sé que escuchas cada palabra y que tu amor lo abarca todo.

Enviado por: Dulce María (México).

Oración a Jesús de la Divina Misericordia 3 de la Tarde Por la Familia, el Trabajo y los que Sufren.