Oración del Jueves Santo: Última Cena y Traición

Oración del Jueves Santo: Última Cena y Traición.

Señor Jesús, en este Jueves Santo me postro ante Ti para revivir las horas más íntimas y dolorosas de tu paso por este mundo.

Este día comienza con tu deseo ardiente de celebrar la Pascua con tus discípulos.

Envías a Pedro y a Juan a preparar la cena en una sala grande, ya dispuesta.

Al atardecer, te reclinas en la mesa con los Doce, y tus palabras son profundas:

«He deseado ardientemente comer esta Pascua con vosotros antes de padecer».

Es entonces cuando realizas el gesto más humilde y sorprendente: te levantas, te ciñes con una toalla, echas agua en un lebrillo y comienzas a lavar los pies de tus apóstoles.

Pedro se resiste, pero le explicas que si no lo permites, no tendrá parte contigo.

Señor, nos enseñas que el mayor es el que sirve, y nos dejas un ejemplo para que imitemos tu humildad.

En medio de la cena, tu corazón se turba y anuncias: «Uno de vosotros me va a entregar».

Los discípulos se miran consternados, y Judas, el traidor, pregunta:

«¿Soy yo, Maestro?». Tú respondes: «Tú lo has dicho».

Judas sale a la noche, y las tinieblas parecen triunfar. Pero Tú, Señor, tomas el pan, das gracias, lo partes y lo entregas diciendo:

«Esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros. Haced esto en memoria mía».

Luego tomas el cáliz con vino y dices:

«Este es el cáliz de mi Sangre, la Sangre de la Alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados».

Así instituyes la Eucaristía y el Sacerdocio.

Nos dejas tu Cuerpo y tu Sangre como alimento permanente.

Después de la cena, pronuncias su Testamento: el mandamiento nuevo

«Amaos los unos a los otros como yo os he amado»,

la promesa del Espíritu Santo y la oración por la unidad de todos los creyentes.

Luego cantan el salmo y salen hacia el Monte de los Olivos.

En el Huerto de Getsemaní, les pides velar mientras tú te apartas a orar.

Tu sudor es como gotas de sangre.

Te levantas tres veces y los encuentras dormidos.

Judas llega con el beso de la traición.

Es la noche del abandono.

Señor, en este Jueves Santo, enséñame a servir como Tú, a amarte en la Eucaristía y a velar contigo en la hora de la prueba. Amén.

Enviado por: Dulce María (México).

Oración del Jueves Santo: Última Cena y Traición.