Cobijados por su manto: Oración a María Auxiliadora para comenzar la semana

Cobijados por su manto: Oración a María Auxiliadora para comenzar la semana

Amantísima Virgen María, Madre Nuestra bajo el título de Auxiliadora, en este preciso instante en que el mundo despierta y una nueva semana se abre ante nosotros como un libro de páginas en blanco, vengo a refugiarme en la ternura de tu mirada.

No traigo grandes discursos ni peticiones elaboradas; traigo simplemente mi corazón, con sus anhelos profundos y sus miedos silenciosos.

Traigo mi semana, con sus horarios implacables y sus tareas pendientes, y la pongo sobre tus rodillas de Madre.

Acompáñame, dulce Auxilio de los cristianos.

Bendice mi hogar, ese espacio sagrado donde conviven mis amores y también mis pequeñas batallas.

Que haya paz donde a veces hay prisa, que haya comprensión donde suele haber silencio.

Rocía con agua bendita de tu ternura cada rincón de mi casa, especialmente la habitación de quienes más amo, para que ningún mal sueño los turbe y ningún desánimo los alcance.

Bendice mi trabajo o mis estudios, María.

Esa labor cotidiana que a veces se vuelve pesada, pero que es el medio que Dios me ha dado para construir su Reino.

Ilumina mi mente para tomar buenas decisiones, fortalece mis manos para cumplir con responsabilidad, y sobre todo, llena mi corazón de paciencia para con aquellos con quienes comparto el día.

Que yo sea para ellos un reflejo, aunque sea diminuto, de tu bondad.

Pero sobre todo, Madre, acompáñame en lo que no se ve.

En el cansancio que nadie nota, en esa nostalgia que a veces llega sin avisar, en esa lucha interna por ser mejor persona, por perdonar lo que parece imperdonable, por empezar de nuevo cuando todo invita a rendirse.

Tú que conoces el dolor porque lo viviste en carne propia al pie de la cruz, sostén mi esperanza cuando flaquee.

Recuérdame que no camino sola, que llevo tu mano tomada.

Cuida de mis seres queridos con celo de Madre.

A aquellos que están lejos y no puedo abrazar, tómalos tú.

A los que están enfermos, cúrales el cuerpo y el alma.

A los que están tristes, devuélveles la alegría de saber que son amados por Dios.

Y a los que ya partieron, dales la luz eterna de tu Hijo.

Ayúdame a vivir esta semana no desde la obligación, sino desde el amor.

A hacer de cada tarea una ofrenda, de cada encuentro una oportunidad para sembrar bien.

Que al llegar el próximo domingo, al hacer un balance, pueda encontrar tu huella en los momentos difíciles y tu sonrisa en los días de sol.

Gracias, Virgen María Auxiliadora, por escuchar este corazón que hoy confía en ti.

Gracias por tu manto protector que me abraza sin que yo lo merezca. Camina conmigo. Amén.

Enviada por: Nora Salerno (México).

Cobijados por su manto: Oración a María Auxiliadora para comenzar la semana.