Antes de dormir entrégale tu noche a la Virgen de Fátima Oración que sana el alma en paz

Antes de dormir entrégale tu noche a la Virgen de Fátima Oración que sana el alma en paz.

La noche tiene un peso que el día no siempre deja ver.

Es en el silencio de la oscuridad cuando los pensamientos regresan, cuando las preocupaciones que logramos esquivar durante el día nos alcanzan y se sientan a nuestro lado.

Hay noches que pesan más que otras — noches de incertidumbre, de pena, de soledad, de preguntas sin respuesta.

Para esos momentos, la Virgen de Fátima se ha convertido en refugio de millones de almas que aprendieron a entregarle su noche antes de cerrar los ojos.

Ella, que pidió oración, penitencia y paz, recibe con amor cada corazón que llega a ella en la quietud de la noche.

Si hoy tu alma necesita descansar de verdad, esta oración es para ti.

Madre mía, Virgen de Fátima, aquí estoy.

El día ha terminado y vengo a ti como viene un hijo que ha caminado mucho y necesita sentarse.

Traigo conmigo el peso de las horas — las palabras que dije y las que me callé, los errores que cometí sin querer, las preocupaciones que no pude resolver y que dejo aquí, a tus pies, porque ya no tengo fuerzas para cargarlas solo.

Tú que apareciste entre la luz y pediste oración, recibe ahora la mía — humilde, imperfecta, pero sincera.

No tengo palabras hermosas para ofrecerte esta noche.

Solo tengo un corazón que te busca porque sabe que junto a ti la oscuridad pesa menos.

Quédate conmigo mientras duermo, Madre.

Cuida mis sueños para que el descanso sea verdadero y no me despierten los fantasmas de lo que aún no tiene solución.

Esta noche te pido por los míos. Por los que duermen bajo el mismo techo y por los que están lejos y solo puedo alcanzar con el pensamiento y la oración.

Cúbrelos a todos con tu manto blanco, Virgen bendita.

Que ninguno amanezca con más dolor del que tenía al acostarse. Que el sueño los repare por dentro, que sus cuerpos descansen y que sus almas encuentren en esta noche la paz que el mundo no siempre da.

Perdona, Madre, los momentos del día en que me olvidé de Dios.

Los momentos en que el ruido fue más fuerte que la fe, en que el estrés ganó la batalla que debió ganar la paciencia.

Mañana quiero ser mejor. Mañana quiero despertar con más calma, con más gratitud, con más amor para dar.

Ayúdame tú a lograrlo, porque sola mi voluntad no siempre alcanza.

Gracias por este día, Virgen de Fátima. Gracias por lo que salió bien y por lo que salió mal, porque en ambas cosas aprendí algo. Gracias por tu presencia silenciosa que no exige nada y lo da todo.

Ahora cierro los ojos y me entrego a tu cuidado. Esta noche, Madre mía, soy tuyo.

Guárdame hasta que amanezca, y que el nuevo día llegue cargado de tu gracia y de la misericordia de Dios. Amén.

Enviado por: Mónica Laverde (México).

Antes de dormir entrégale tu noche a la Virgen de Fátima Oración que sana el alma en paz.