Virgen María Auxiliadora protege a mis hijos hoy Oración de una madre que confía en ti.
Hay momentos en la vida de todo padre y toda madre en los que las palabras humanas simplemente no alcanzan.
Momentos en que el amor es tan grande y el miedo tan profundo, que solo queda una cosa: elevar la mirada al cielo y confiar.
La Virgen María Auxiliadora ha sido, desde hace siglos, ese refugio al que acuden los corazones que aman con toda su alma a sus hijos.
Ella, que también fue madre, que también sintió el peso de la incertidumbre y el filo del dolor, nos entiende como nadie.
Si hoy tu corazón está inquieto por tus hijos, esta oración es para ti.
Madre mía, Virgen María Auxiliadora, vengo ante ti con el corazón abierto y el alma rendida. No vengo con palabras perfectas ni con rezos aprendidos de memoria — vengo con lo único que tengo: un amor infinito por mis hijos y una confianza profunda en ti.
Tú sabes, Madre, lo que es amar a un hijo.
Sabes lo que es verlo salir por la puerta y que el corazón se te vaya con él.
Sabes lo que es querer protegerlo de todo mal y descubrir que tus brazos, por más que se extiendan, no siempre llegan a donde él está.
Por eso hoy te pido que hagas lo que yo no puedo hacer: cuídalos tú.
Cúbrelos con tu manto en cada camino que recorran.
Que tu presencia sea su sombra en los días de sol y su abrigo en las noches de frío.
Guarda sus pasos para que no tropiecen con lo que hace daño.
Aleja de ellos las malas compañías, los peligros que no ven venir, las palabras que hieren sin anunciarse.
Ponles en el corazón la luz que necesitan para distinguir el bien del mal.
Cuando estén lejos de mí, sé tú su compañía. Cuando tengan miedo, sé tú su paz. Cuando fallen — porque son humanos y van a fallar — sé tú quien los levante con ternura, sin juzgarlos, como solo una madre sabe hacer.
Recuérdales siempre que son amados, que Dios los ve y que yo nunca dejo de pensar en ellos.
Intercede por su salud, Madre. Que sus cuerpos estén fuertes, que sus mentes estén sanas, que sus almas encuentren siempre el camino de regreso a Dios. Que el dolor los visite lo menos posible, y que cuando llegue, tengan la fortaleza para atravesarlo sin perderse.
Gracias, Virgen Auxiliadora, por escucharme. Gracias por ser esa madre que no descansa, que no se cansa, que nunca abandona.
Hoy te entrego a mis hijos con toda la fe que tengo.
Sé su auxiliadora, su guardiana, su refugio.
Y que cuando llegue el día en que ya no esté para cuidarlos, ellos sepan que tú seguirás estando. Amén.
Enviado por: Nancy López.
Virgen María Auxiliadora protege a mis hijos hoy Oración de una madre que confía en ti.