Madre ya no tengo a dónde más ir una oración desde la desesperación
Madre de la Misericordia, hoy no llego con palabras bonitas ni con fe perfecta.
Llego roto, con las manos vacías y el alma cansada de golpear puertas que no se abren.
He intentado todo lo que un ser humano puede intentar. He buscado soluciones donde no las había, he pedido ayuda que nunca llegó, he esperado con los ojos fijos en un cielo que parecía de piedra.
Y aun así, aquí estoy. De rodillas. Porque contigo no sé hacer otra cosa.
No vengo a reclamarte nada. Sé que no merezco tu intervención. He dudado, he fallado, he pronunciado palabras que no debí decir en los momentos en que el dolor me superó.
Pero tú no eres una madre que espera perfección para amar. Tú eres la que se inclina precisamente sobre el que ya no puede levantarse solo. Por eso me atrevo.
Mi situación no tiene solución humana. Lo he comprobado. Es oscura, es urgente, es de esas que hacen que el corazón sienta que no resistirá una hora más.
No te pido que entiendas lo que siento, porque tú ya lo sabes.
Tú que viste morir a tu hijo sabiendo que era necesario, tú que sostuviste ese dolor sin quebrarte, sabes lo que es amar desde el límite.
Hoy te pido que lo imposible sea posible. No porque lo merezca, sino porque tu misericordia es más grande que mi miseria. Que tu amor sea más fuerte que mi miedo.
Que tu voz llegue a donde la mía ya no alcanza.
Acude, Madre. No mañana. Hoy. Que este momento en que ya no tengo a dónde más ir sea el momento en que tú apareces, como siempre has aparecido para los que se quedaron sin más recursos que la fe.
En tus manos dejo lo que ya no puedo cargar. Y aunque no vea la salida, elijo confiar en que tú sí la ves. Amén.
Enviado por: Eugenia Paz (México).
Madre ya no tengo a dónde más ir una oración desde la desesperación.
